click para ampliar
Son muchas las personas que trabajan intensamente en la búsqueda de una sociedad mejor. Algunas porque así se los exige su trabajo, otras involucradas por diferentes intereses, unas pocas porque les nace del corazón hacerlo.
Estas pocas, motivadas primordialmente por el amor a sus semejantes, son las que luchan por el equilibrio y la igualdad, hacen que los derechos de un ser humano sean tenidos en cuenta, resaltan los valores, tratan de justificar los errores ajenos y mantienen siempre una actitud noble y de perdón.
El general de las personas mantenemos ante las demás, una actitud crítica y de juicio ante sus acciones, sin estimar las circunstancias ni las motivaciones por las cuales ellas cometen errores.
Me impulsa a escribir esta nota el trabajo que Alina, sus amigos y colaboradores ejercen concretamente en favor de los internos de la unidad 18 de GORINA. Personas condenadas por la ley, por delitos específicos relacionados con el consumo de drogas.
Sin la necesidad de detenernos a examinar cada caso y para tratar de entenderlos un poco, lo primero que deberíamos tener en cuenta son algunos conceptos importantes: Ellos son seres humanos, tienen problemas de drogadicción y en la mayoría de los casos son el resultado del desamparo y la descomposición social.
Definitivamente la vida no se le presenta de la misma manera, a quienes tienen la oportunidad de nacer y crecer dentro de un hogar donde existe el amor, el respeto, la consideración. Un hogar en donde no hay ausencias económicas ni materiales, en donde hay espacio para el crecimiento espiritual y moral; comparado con aquellos hogares en donde las relaciones de quienes los conforman son básicamente sociedades circunstanciales, de supervivencia, uniones accidentales. Personas que mantienen conflictos permanentes generados por la falta de recursos, por la falta de educación, por la ausencia de valores y de orientación moral, etc.
Debo mencionar también como negativas, aquellas comunidades familiares que aunque gozan de todos los privilegios económicos y una organización aparentemente buena, son pobres en sentimientos, en principios y valores; allí no hay liderazgo, ni objetivos de vida, tampoco hay orientación moral ni disciplinaria.
Por otra parte, los casos de personas que ni siquiera tienen la fortuna de un hogar, porque han sido abandonados, porque la vida los dejo huérfanos, o porque sencillamente ellos decidieron estar solos.
La falta de amor y de protección, el desconocimiento de los valores humanos, la lejanía de las actividades sanas y productivas, la discriminación y la marginación social, conducen a las personas por caminos equivocados y por consiguiente a malas conductas y acciones: drogadicción, prostitución, degeneración, delincuencia, indigencia y otras conductas cuestionables.
Sin adentrarnos más en el tema, podemos concluir que el resultado final de estas vidas siempre será negativo y a veces fatal, como es el caso de aquellas personas que resultan privadas de la libertad pagando por sus errores y sus delitos, unos más graves que otros.
DEBERÍA IMPORTARNOS
Esto no implica que estas personas no puedan tener otras oportunidades de vida, para retomar su camino con el objetivo de mejorar sus condiciones y de convertirse en individuos sociales útiles, aceptados y reconocidos.
Pero es ahí en donde jugamos un papel muy importante las personas que decimos pertenecer a una “sociedad buena”.
La discriminación y estigmatización hacia aquellas personas que han cometido errores afectando a la sociedad, se convierten en una malsana actitud derivando en caudalosas corrientes sociales que niegan la oportunidad de resocialización y rehabilitación de los acusados y condenados.
Ellos deben pagar por sus errores con su tiempo, sufriendo condiciones físicas, morales y psicológicas difíciles; pero lo peor de todo es ser objeto del desarraigo, del rechazo y de la discriminación social.
El conocimiento de que una persona es drogadicta o de que ha cometido algún error en contra de las leyes judiciales, lo convierte automáticamente en un ser indeseable y sin valor para la sociedad.
Las personas asumimos una actitud puritana, egoísta, indolente. Tal vez no sería así, si fuese nuestro caso o el de alguien muy cercano sentimentalmente a nosotros.
Pienso que no debemos juzgar de manera definitiva a nuestros semejantes, por lo menos debemos tratar de ser objetivos; examinar y valorar la situación individual de cada ser humano para decidir hasta donde tiene derecho a otra oportunidad de nuestra parte.
No podemos andar por el mundo pregonando justicia y bondad mientras actuamos como los más implacables jueces y nos convertimos en verdugos de quien ni siquiera nos ha hecho daño.
Es humano errar así como lo es perdonar. Aprendamos de esas hermosas personas que dedican su tiempo y su atención en la búsqueda de una mejor calidad de vida de los desamparados; sigamos el ejemplo de quienes perdonan, de quienes aman a su prójimo, de aquellos que valoran la vida humana sin escudriñar en los espacios ajenos.
Personas que buscan orientar a quien aparentemente está perdido, quieren enseñarle a quienes parecen ignorar como vivir mejor y en armonía, ángeles que ayudan a recuperar la fe de quienes la han perdido, líderes valientes que asumen complicados objetivos abogando por la bondad y la inocencia, apóstoles del amor hacia los semejantes.
Tratemos de ser justos y sensatos, hagamos un pequeño esfuerzo por comprender a las demás personas, intentemos ayudar a quienes lo necesitan, no ignoremos las realidades que comprometen a todos los seres humanos, demos lo mejor de cada uno de nosotros.
CARLOS ALBERTO ESTRADA URIBE
Gracias Carlos por tu generosidad . Por entender que todos merecemos la misma igualdad de oportunidades.
Como ya te había comentado, les hemos leído con Olguita tus escritos a los muchachos... Escucharon en silencio, atentos y conmovidos. Alguien desde un lugar tan lejano estaba pensando y escribiendo para ellos.
Tus gestos son tesoros que dificilmente se les borrarán... Valorar al otro en un contexto de Igualdad, es un acto de amor incomparable, que nos habla de cómo es el que lo practica. Y es por eso y seguramente los mucho más que darás de ti a mis muchachos, que te doy un abrazo fraterno... cargado de emociones contenidas... De alegrías y agradecimientos...
Pensar en el otro, dejando de lado los tiempos tan tiranos que nos demandan en esta sociedad consumista, es crecer como ser humano...
Amigo recibe mi amor de hermana, la de mis alumnos de la U18 y la de todos los amigos que leen tus notas.
Y te pido disculpas por no haberla subido antes, estuve muy atareada ... Y en verdad estas cosas merecen ocupar el primer lugar ...
Te respeto mucho Carlos... Dios te bendiga.
A TANTA DISTANCIA ... Y TAN CERQUITA DE NUESTROS CORAZONES...
Un ejemplo a imitar ... No les parece?
Aly Landucci
Directora de Candilejitas
© 2012 Candilejitas
alida_2004@hotmail.com
Aviso Legal